domingo, 24 de noviembre de 2013

Publicidad comparativa


La publicidad comparativa implica el uso de una marca ajena en el tráfico jurídico. Aunque no hay una definición en la normativa española, podría  entenderse como tal, una forma de publicidad en la que el anunciante hace alusión ya sea implícita o explícitamente a productos, servicios o signos distintivos de otras marcas, con el objeto de establecer una comparación entre sus prestaciones o características y de este modo conseguir ciertas ventajas en el mercado.

La publicidad comparativa no es “per se” ilícita, de hecho  está permitida por la ley siempre y cuando  se realice  de modo leal y atendiendo  en todo momento al fomento de los intereses del derecho de libre competencia y la información de los consumidores. Algunos de los ejemplos más  conocidos por utilizar este tipo de publicidad son McDonald's y Burger King y  Pepsi y Coca cola. 

Las condiciones que debe cumplir toda publicidad comparativa  para que sea legal y leal son las siguientes:

a) No debe constituir un supuesto de publicidad engañosa.
b) Ha de comparar bienes o servicios que satisfagan las mismas necesidades o tengan la misma finalidad.
c) Debe comparar de forma objetiva una o más características esenciales   de bienes y servicios, pudiendo incluirse el precio.
d) No debe dar lugar a confusión de ningún tipo de los productos en el mercado entre el anunciante y la marca competidora objeto de comparación
e) En modo alguno puede ser despectiva o denigratoria
f) No puede ser desleal,  de modo que el anunciante se aproveche de la reputación y buen nombre de una marca ajena consolidada en el mercado.
g) Tampoco puede ser una imitación  o copia de un  producto o servicio de una marca reconocida y protegida o registrada, de tal modo que dicha replica pueda crear confusión en el consumidor. 





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