miércoles, 22 de abril de 2015

El respeto a la integridad de una obra


Todo autor se encuentra facultado para exigir que su obra se mantenga íntegra. En consecuencia, el autor de una obra, sea o no asalariado, conserva siempre el derecho a oponerse a cualquier modificación, alteración, deformación o atentado que pueda perjudicar sus legítimos intereses. 

Ahora bien, se debe tener en cuenta que no toda modificación puede ser considerada  ilícita o prohibida, sino únicamente aquella que afecte directamente redundando en el menoscabo de la reputación o los intereses del autor de la misma.

Cabe decir pues, que el empleo de una obra fuera del contexto para el cual fue concebida o la mala presentación de la misma ante el público, son causa manifiesta de lesión de la integridad de dicha obra. De manera que, atentar contra la integridad de una obra va más allá de una simple transgresión física o material ( alteración o supresión) para pasar a incidir en aspectos más internos o psicológicos basados en la relación entre el autor y su obra. 

Otro aspecto a valorar es la vinculación entre la efectiva lesión de la integridad de la obra  y el menoscabo de los intereses y la reputación del autor. 

Teniendo todo esto en cuenta, para poder delimitar el alcance de una alteración a la integridad de una obra, se deberá estar en todo momento a la situación concreta de cada obra y para cada  autor ,con el fin de poder delimitar, si efectivamente se está frente a un incumplimiento de las obligaciones derivadas de la Ley de Propiedad Intelectual.

En el caso de la obra de un trabajador asalariado, si bien está destinada a ser explotada de una forma predeterminada, si dicha obra sufre alteraciones como consecuencia de las necesidades propias de explotación, no se puede considerar un atentado contra su integridad. Sin embargo,  si dicha modificación no responde a esas necesidades, está claro que existirá una lesión del derecho moral del trabajador.


No hay comentarios:

Publicar un comentario