miércoles, 15 de marzo de 2017

La protección de los nombres de dominio

 

 
Hoy  vamos a hablar un poco de la protección legal de los nombres de dominio y de su equiparación a la marca. 
Actualmente internet es un medio esencial para cualquier negocio o actividad. Lograr un adecuado uso resulta fundamental para garantizar la productividad y competitividad de un a empresa. Por ello los signos distintivos y en concreto los nombres de dominio se han convertido en un elemento básico cuya protección debe estar garantizada, y es por ello que los Tribunales ya vienen considerando que los nombres de dominio cumplen en internet la función de una marca.
 
Se impone con fuerza el principio First to file, en virtud del cual el primero que solicita y al que se le adjudica un nombre de dominio, tiene derecho preferente frente a terceros, siendo reconocido como titular del mismo, independientemente de que sea o no titular de un derecho de marca. Ello permite una protección frente al cybersquatting o cyberocupación.
Para quienes no necesitan de un espacio físico para ser visibles y operan únicamente en el mundo virtual, abrir un blog o una página web, les permite mostrar sus productos en el mercado y diferenciarlos de la competencia, pero para ello necesitan identificarse con un signo distintivo.
Pese a su concepción inicial, pensado como una dirección electronica o un elemento de comunicación,  la realidad es que el nombre de dominio se ha convertido,  en el principal  signo distintivo de una empresa en Internet.  Así pues, aunque el nombre de dominio no fue pensado para identificar bienes o servicios, sin duda en la actualidad el uso de un nombre de dominio se equipara a una marca.
El uso por un tercero de un nombre de dominio idéntico o confundible con una marca puede perjudicar directamente al titular registral de la misma. Por ese motivo, la Ley de marcas ha extendido su protección de todo titular registral a la utilización de la marca como nombre de dominio (art. 34.3 e) de la Ley 17/2001, de 7 de diciembre, de Marcas).
Asimismo, los Tribunales vienen considerando que el nombre de dominio cumple en Internet la función de marca, y en este sentido  se han pronunciado las sentencias de la AP Barcelona  de 20 de marzo  de 2014 y 4 de diciembre de 2013 al disponer:  “En tanto que sirve para identificar y localizar, individualizando y diferenciando a un empresario o su establecimiento de todos los demás, y permite que sea localizado mediante buscadores, cumple una función típica de los signos distintivos, y cuando los dominios se utilizan como plataformas publicitarias, catálogos, escaparates, cumplen en el cibermercado las mismas funciones que las marcas, dando lugar a las "cibermarcas", que pueden infringir el derecho de exclusiva que confiere la marca”
Podemos decir por tanto que la protección del nombre de dominio se engloba en el ámbito del derecho marcario y en el de la competencia desleal.
El artículo 34.3 e) de la Ley de marcas contempla expresamente la prohibición del uso de un nombre de dominio cuando este sea idéntico o semejante a una marca registrada, cuando exista riesgo de confusión con esta o cuando se vulnere el principio de especialidad cobijando bienes o servicios idénticos o similares a los comercializados con la marca protegida.
Los Tribunales han aplicado la Ley 3/1991 de 10 de enero de competencia desleal (LCD), teniendo en cuenta que la ciberocupación puede constituir:
 
-Un acto de confusión o engaño-> Cuando la ciberocupación no sólo se limita al registro del dominio, sino que también desarrolla un página web con intención de suplantar al titular de la marca y para atraer su clientela (artículos 6 y 9 LCD).
-Un acto de aprovechamiento y explotación de la reputación ajena, obteniendo una ganacia como consecuencia de ello (art. 12 LCD).
Cuando se producen este tipo de conflictos, la protección del derecho del titular se obtiene no sólo por la vía judicial, sino también por el procedimiento administrativo a través del ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers).
 
Esta entidad sin ánimo de lucro se encarga de gestionar los nombres de dominio a nivel mundial. Y dispone de una normativa propia, la  Uniform Dispute Resolution Policy (UDRP) o Política de resolución de disputas de nombres de dominio.  
El artículo 4.A de la UDRP establece los elementos que el titular de la marca debe acreditar para conseguir que le sea transferido a su favor un determinado nombre de dominio:
1. La existencia de un marca y la identidad o similitud de la misma con el nombre de dominio.
2. Quien ha registrado el nombre de dominio carece de derechos o intereses legítimos
3. La existencia de mala fe en el registro y en el uso del nombre de dominio, por parte de quien lo registra.  
El procedimiento que ,como ya hemos dicho, tiene naturaleza administrativa se inicia con una demanda ante la  Organización mundial de la propiedad internacional (OMPI)  y tiene una duración de 45 días. La iniciación de este procedimiento en ningún caso cierra la posibilidad de que las partes puedan acudir, concluido éste a la vía judicial en defensa de sus derechos en caso de no obtener una resolución favorable.
 
 
 
Imágenes: todohostingweb,Icann, Ompi,
 
 

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